Autor: marianopepa14@gmail.com

  • Riesgos estratégicos que tiene la República Argentina en su relacionamiento con otros Estados

    El riesgo de la incongruencia estratégica de una postura cooperativa adoptada por Argentina, frente a una pérfida postura competitiva de otro actor internacional. En este caso, tratándose de una Argentina sin suficiente poder para influir, ni con fuerza para imponer, sólo resultará el favorecimiento del otro actor en perjuicio propio.

    El riesgo de una escalada por parte de otro actor. En este caso, frente a una carencia argentina de poder para influir y fuerza para protegerse o imponer, se favorece la oportunidad de escalar hacia posturas más confrontativas por parte de otros actores para lograr su propósito, sabiendo que no habrá una posibilidad favorable de decir “no” por parte de la Argentina. De estos dos criterios estratégicos básicos surge la urgente necesidad de la República Argentina de concentrarse en el desarrollo de “poder nacional”. Este debe necesariamente incluir el “poder del Sistema de Defensa Nacional”, entendido como el desarrollo de capacidades suficientes para proteger los intereses vitales y estratégicos propios, como de influir apropiadamente sobre los intereses ajenos, según las necesidades en el campo de la política nacional.

    Las figuras siguientes, sintetizan las principales afectaciones actuales a la soberanía nacional y los riesgos existentes por falta de capacidad de cumplir su misión principal por parte del Sistema de Defensa Nacional.

  • Estado de situación global y nacional

    Incidencias sobre el poder nacional

    Asimismo no se da el consenso necesario para lograr una alianza regional debido a la prevalencia de intereses particulares de cada Estado por sobre los comunes, la heterogeneidad y alternancia ideológica de los sucesivos gobiernos, las dificultades económicas de algunos Estados y la influencia disruptiva de algunos Estados ajenos a la región. Así los ejemplos del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, instalado en las jurisdicciones argentinas del Atlántico Sudoccidental, de Francia en la Guyana Francesa y de Estados Unidos de América y la República Popular China mediante sus importantes intereses económicos y de seguridad en la región. A modo de ejemplo, no se da un claro y sostenido apoyo a la Argentina en la disputa de soberanía que sostiene con la Corona Británica y su Reino Unido.

    A nivel nacional se dan cuatro décadas de estabilidad democrática que no han sido suficientes para lograr el esperado desarrollo argentino en proporción a la vasta y diversa disponibilidad de recursos naturales. Recae entonces en el pueblo argentino y en la incidencia de distintos factores externos las causas de la pérdida de poder nacional, la falta de apropiado desarrollo y de seguridad nacional. Desde el siglo pasado Argentina ha dado claras muestras de tener una actitud estratégica defensiva, aunque el modo elegido fuera la inacción y la desfinanciación del Sistema de Defensa, terminando en la desprotección.

    El Sistema de Seguridad Nacional se encuentra subdividido en Seguridad Interior y Defensa Nacional y en el corriente siglo los sucesivos gobiernos desatendieron gravemente al Sistema de Defensa Nacional, a pesar de que Argentina sufre desde 1833 el cercenamiento de su jurisdicción nacional en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur por la agresión militar del Reino Unido, con la ocupación ilegal de población británica y la continua usurpación de recursos naturales en los 2.600.000 km2 insulares y marítimos.

    Función del Sistema de Defensa Nacional

    La progresiva consolidación de la ocupación británica sobre dichas islas genera una mayor afectación a la integridad territorial por otros 4.600.000 km2 antárticos pretendidos por Argentina cuando en cualquier momento cambien las reglas de juego del Tratado Antártico a instancias de las prescripciones de su Art. XII.
    Frente a esta situación, Argentina carece de una planificada estrategia nacional que promueva políticas de Estado para desarrollar la cohesión nacional en su pueblo y sus actividades de importancia estratégica, con proyección en el tiempo, más allá de los sucesivos y cambiantes períodos de gobierno. En cuanto a la Defensa Nacional, en las últimas décadas Argentina declama una actitud defensiva, autónoma y cooperativa, que no es sostenida con suficientes recursos para cumplir su misión principal contra agresiones externas, aún con capacidades mínimas.

    Existe una deformación profesional en parte de la dirigencia política argentina respecto de las funciones del Sistema de Defensa Nacional y de su Instrumento Militar: demasiados perciben que las fuerzas armadas “sólo existen para hacer la guerra”. Pues no es así, sino lo contrario. No solo existen para prevenirla, sino también para evitar perjuicios a los intereses nacionales, disminuir riesgos y aprovechar oportunidades. Esta distorsionada creencia que, según el caso, en cuatro décadas generó una ingenua, irresponsable o deliberada postura actitudinal, concibió “de facto” una política de Estado que, por desfinanciamiento y otras modalidades políticas, alcanzó la desarticulación del Sistema de Defensa Nacional al que pertenece todo el pueblo argentino (Art. 9 Ley de Defensa Nacional – LDN), y la grave pérdida de capacidades de su Instrumento Militar para la principal protección de los intereses vitales y estratégicos argentinos. Tal es el caso de la ya comentada carencia de integridad territorial y su severo riesgo de consolidación, como la pérdida de soberanía, independencia y autodeterminación.

    Afectaciones a nuestros intereses nacionales

    La Defensa Nacional argentina se sustenta en los mandatos de la Constitución Nacional para el pueblo argentino (Art. 21), el Congreso de la Nación y el Presidente de la Nación; y en las Leyes de Defensa Nacional (LDN), de Reestructuración de las Fuerzas Armadas, de Seguridad Interior, de Inteligencia y de Ministerios, entre otras. Los presidentes democráticos de las últimas cuatro décadas, tanto como el Congreso de la Nación, han esquivado de forma evidente sus responsabilidades políticas respecto de la Defensa Nacional y la conducción cercana y efectiva de su Instrumento Militar, dando lugar a la grave situación de desprotección actual. Las afectaciones actuales a los intereses vitales y estratégicos que sufre la República Argentina son:
    – Cercenamiento del uso efectivo de 2.600.000 km2 de jurisdicciones insulares y marítimas. – Atentados contra la vida y los bienes del pueblo argentino por parte de grupos armados ilegales con apoyo extranjero (asunto mapuches, terrorismo internacional). – Usurpación de recursos naturales en jurisdicciones de responsabilidad argentina (pesca ilegal en jurisdicciones bajo control propio, milla 201, espacio usurpado y Antártida). – Alto riesgo económico/financiero (“riesgo país”) por incapacidad actual del Sistema de Defensa Nacional (es parte del componente político del riesgo país). – Afectaciones provocadas por amenazas no estatales fuera de control como el crimen organizado en todas sus formas. – Escasa autoestima y resiliencia del pueblo argentino en el país y el exterior por falta de seguridad interior y Defensa Nacional, fracasos económicos, deterioro general de las capacidades de la administración pública, y muy especialmente, por el deterioro educativo. (pérdida progresiva de capacidad intelectual y éxodo de argentinos profesionales).

    Los riesgos

    Frente a esas afectaciones y amenazas, los riesgos con variada probabilidad y/o impacto sobre dichos intereses vitales y estratégicos son: – Alta vulnerabilidad de las fronteras terrestres y marítimas. – Progresiva consolidación de la soberanía británica en las jurisdicciones argentinas invadidas y ocupadas ilegalmente. – Probable pérdida de la soberanía antártica argentina en manos británicas y chilenas frente al cambio de las reglas de juego del Tratado Antártico. – Probable disputa con otros Estados por límites terrestres y marítimos aún no definidos (hielos continentales, límite de la plataforma continental, otros límites marítimos y Antártida). – Explotación ilegal de recursos naturales en jurisdicciones nacionales (pesca, agua dulce, oro, litio, otros minerales, etc.) terrestres y marítimas. – Efectos multiplicadores de conflicto generados por el cambio climático y el calentamiento global (incremento del nivel del mar, desertificación, inundaciones, fenómenos meteorológicos extremos, enfermedades y afectaciones demográficas). – Migraciones masivas, invasión y ocupación de espacios vacíos (Patagonia 2 Hab/km2, Antártida 0 Hab/km2). – Probables afectaciones deliberadas a la infraestructura crítica argentina (infiltración, sabotaje o ataque sobre centrales nucleares, represas, usinas, redes, cables submarinos, internet, etc.). Un caso particular de alto riesgo es la Central Nuclear Atucha. – Afectaciones deliberadas a la economía nacional. – Desorden social en distintos sectores incentivado por influencias externas e internas (afectación a la vida, libertad y bienes de los argentinos). – Posibles afectaciones a la vida, la salud o el bienestar en lugares altamente poblados (CABA 14.000 Hab/km2; conurbano bonaerense 4000 Hab/km2). – Imposiciones políticas externas perjudiciales para los intereses argentinos (pérdida de soberanía, independencia y autodeterminación por falta de poder nacional en todas sus formas e incapacidad de decir “no”).

  • El Renacer del Sistema de Defensa Nacional

    ¿UNA INDISPENSABLE POLÍTICA DE ESTADO?

    (Concepción estratégica de la Defensa Nacional elaborada por el Instituto de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional. IEEDN)
    -Capitán de Navío VGM (RE) Sergio Coppini -Vicealmirante VGM (RE) Esp. Eduardo A. Fondevila Sancet -Comodoro de Marina VGM (RE) Mg. Eduardo L. Ganeau -Coronel Mayor VGM (RE) Lautaro Jimenez Corbalán -Mg. Aldo M. Senestrari -Dip. Nac. MC Carlos Gastón Roma.

    A cuarenta años de continuidad democrática bien vale reconocer una situación del Sistema de Defensa Nacional cuya recuperación no admite dilaciones por cuanto su falta de capacidades compromete la existencia de la República Argentina tal como la conocemos e imaginamos, ya que hay afectaciones presentes y un alto riesgo sobre los tres intereses vitales nacionales: el territorio, el pueblo y su forma de gobierno, así como otros intereses estratégicos. Reluce entonces esta situación como una delicada peculiaridad argentina que lleva a preguntarnos:

    ¿QUÉ NOS PASA CON LA DEFENSA NACIONAL?

    Contexto

    “FUNCIÓN DEFENSA”, según el Clasificador Económico es el porcentaje del gasto destinado por la administración pública nacional al tipo de servicio (función) que presta a la comunidad, respecto del Producto Bruto Interno. Comprende conducción, planificación, alistamiento y operación de las FFAA. Puede concluirse que aproximadamente solo la mitad del gasto del Ministerio de Defensa es dedicado a la función de la Defensa Nacional. En el gráfico se aprecia: ● El promedio mundial de gastos de Defensa es de aproximadamente el 2,4% del PBI. ● El promedio sudamericano es de aproximadamente el 1,5 % del PBI ● Desde 2006 Argentina dedica menos del 1 % del PBI. Desde 2019 Argentina dedica menos de la mitad del promedio sudamericano. En 2023 por todo concepto, la jurisdicción tendría su menor histórico: el 0,65 % del PBI. ● Según el nomenclador económico nacional, solo se gasta en la función específica de la Defensa aproximadamente la mitad del presupuesto del Ministerio de Defensa (el 0,28 % del PBI). ● En el Libro Blanco de la Defensa Nacional del año 2010 y en el primer Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional del año 2012 se contempló alcanzar hasta el 2020 para la jurisdicción, el 1,5 % del PBI. ● En los últimos trece años no solo no se cumplió lo planificado, sino que el esfuerzo en Defensa Nacional medido como porcentaje del PBI ha disminuido al menor nivel conocido de la historia argentina. ● Desde 2010 hasta 2023, la diferencia entre lo planificado y lo hecho acumula un monto mayor a 20.000 millones de dólares estadounidenses derivados a otras finalidades del Estado nacional. Un equivalente a más de cinco presupuestos anuales de defensa promedio (4.000 mill. de dólares) Es entonces hora de concebir e implementar una indispensable política de Estado que permita proteger los intereses vitales y estratégicos argentinos que, con determinación, progresión y continuidad constituya “EL RENACER DEL SISTEMA DE DEFENSA NACIONAL”

    EL RENACER – Descripción e interpretación de la Defensa desde el punto de vista argentino

    Esta política debe ser incentivada y conducida por el Presidente de la Nación Argentina en su papel esencial como líder político argentino y Comandante en Jefe de las FFAA, con el apoyo y supervisión del Congreso de la Nación, e implementarse mediante una Directiva Política de Defensa Nacional ( DPDN) durante el primer año de gobierno que contempla una descripción e interpretación desde el punto de vista argentino de la situación global, regional y local; una política de Defensa que establezca el gran rumbo a adoptar definiendo la actitud estratégica con objetivos a lograr y contemplando los recursos para su concreción en el corto, mediano y largo plazo; y finalmente, señalando las directrices necesarias a todos los integrantes del Sistema de Defensa Nacional para su inequívoca y oportuna ejecución.

    A nivel global se da una severa inestabilidad internacional provocada por diversos factores de esta época que constituyen multiplicadores de conflicto como la conectividad de la globalización, el incesante crecimiento de la población mundial que se duplicó en el último medio siglo, las crisis generadas por las consecuencias del cambio climático y la disputa por la hegemonía mundial entre Estados Unidos de América y la República Popular China que, aproximando a la “Trampa de Tucídides”, incentivan otros conflictos internacionales de diverso tipo e intensidad. Tal es el caso de la actual guerra entre la Federación Rusa y Ucrania. A nivel regional de Sudamérica y mares adyacentes se da una relativa estabilidad política y ausencia de conflictos armados interestatales. No obstante, existe un marcado desequilibrio entre las capacidades militares de algunos Estados, como es el desventajoso caso de Argentina respecto de sus vecinos más importantes.